Las dimensiones en peligro de extinción

Investigaciones recientes parecen apuntar que fue hace unos cientos de miles de años cuando un sector de los homínidos, denominado Homo erectus, consiguió alzarse sobre sus pies. Ese sector siguió evolucionando hasta llegar a lo que hoy conocemos por humanidad. Desde entonces ha estado manteniendo básicamente las mismas características físicas, recorriendo sin problemas el espacio y sus dimensiones. Avanza, rota, asciende, tropieza, salta, baila incluso.  Pero desde hace algún tiempo el escenario natural de sus andanzas se encuentra en evidente deterioro. Lo mismo ocurre, aunque de forma menos visible, si atendemos a su naturaleza interior. Una parte de esa misma humanidad está evolucionando de manera particular. Para ser precisos deberíamos decir que lo que está haciendo es involucionar en algunas de las dimensiones que le son propias. Comenzó por desarrollarse como subespecie bidimensional, y ahora se encuentra en transformación hacia la era de la monodimensión. No está claro si es algo que estaba escrito en el destino, o si se trata más bien de un acontecimiento poco agraciado de la diosa fortuna.

Habría que empezar aclarando qué entendemos por dimensión. En el universo visible se reconocen tres dimensiones espaciales. Una persona puede moverse hacia delante o hacia atrás; hacia arriba o hacia abajo; hacia la izquierda o la derecha; o combinando cualquiera de esos tres movimientos. Esto no sólo es aplicable al universo físico. Si ampliamos el espectro de nuestra mirada e incluimos la perspectiva interna, podemos hablar también de 3 dimensiones esenciales. Una persona tiene una dimensión física externa y visible, y otras dos internas e invisibles, la dimensión anímica (o de las emociones) y la espiritual (o de los pensamientos e intuiciones). Si la persona no hace uso de una de ellas su expresión se desplegará según el plano que definen las otras dos. Esto es fácil de entender cuando observamos un hombre dibujado. Podemos apreciar si es alto, o si es estrecho, si tiene las manos extendidas, o los dedos largos, pero no obtendremos ninguna pista sobre su profundidad.

¿Y qué supone carecer de una de las dimensiones aplicado a la vida? Para poder explicarlo habría que observar cuál ha sido la forma de vida de la nueva subespecie. Lo primero que llama la atención es que se ha ido enfocando progresivamente en dos aspectos: su Alma y su Cuerpo.  La combinación de estos dos vectores da como resultado un plano que carece de profundidad espiritual. Lo podemos denominar plano del Deseo. Parece un buen nombre ya que cuadra bastante bien con el universo de los anhelos anímicos o corporales. En él, los individuos piensan poco e intuyen menos. Comienzan teniendo deseos inspirados destinados a toda la humanidad, cuando su conexión con el Espíritu no se ha perdido del todo. Sueñan con inventar la bicicleta, el contrabajo, o las operaciones a corazón abierto. Pero su mirada se va estrechando hasta centrarse exactamente en su propia persona, y actualmente parece que su mayor preocupación es salir lo más guapos que puedan en la foto.

Es una situación que camina a la deriva y que está provocando la pérdida de otro de los aspectos propiamente humanos. A ciertos individuos se les empieza a transparentar el Cuerpo. Parece que el deseo les está conduciendo a desechar los inconvenientes propios de la materialidad, siendo cada vez más frecuente que no le guste el formato en el que les ha tocado vivir; o que encuentren demasiado intenso todo lo relacionado con las respuestas corporales a la Vida, y que renuncien de este modo a involucrarse físicamente en las experiencias cotidianas.

Pero hagamos un poco de historia para poder situarnos. En la actualidad vivimos bajo el impero del paradigma científico-materialista. En un momento dado llega la Ciencia y le gana la batalla a Dios. Durante siglos había sido el Espíritu, bajo el control de la Religión, el dueño y señor de nuestra concepción del mundo por encima de las otras dos dimensiones. Habíamos relegado principalmente al Cuerpo a una posición subordinada. A pesar de los inconvenientes que eso suponía, el Espíritu representaba de algún modo la posibilidad de la unidad por encima de las diferencias, aunque fuera una unidad definida y controlada por la Religión. Pero una gran parte de los individuos, como es lógico, se empiezan a sentir defraudados por vivir bajo unos preceptos impuestos desde fuera y a la fuerza. Y en vez de buscar unos propios, empiezan a renunciar masivamente a cualquier tipo de reflexión que otorgue algún sentido a su presencia en el mundo. Mientras tanto se van dejando seducir ingenuamente por los cantos de sirena de un tal Capital. Para que esto pueda suceder es necesario reconocer como real nada más que la materia, aceptando el Alma únicamente como conjunto de respuestas eléctricas que provienen del cerebro y sus circuitos, igualmente materiales.

La Ciencia sigue avanzando y desarrolla la Tecnología. Aparece el mundo virtual que crece a una velocidad tan vertiginosa que es apenas perceptible. La programación, base de la era digital, casualmente se rige por el número 2, está construida en base al 0 y al 1. Es un universo plano y dual, como sus relaciones. Y si tenemos tecnología ¿para qué necesitamos el Cuerpo? Podemos soñar con no necesitarlo, e incluso, podemos soñar con no necesitar el Planeta.

La Tecnología toma el control y actúa como depredador natural. Ni siente ni padece. Por otro lado, gran parte la Humanidad vive desconectada de su intuición y de pensamientos genuinos. Los únicos que parece albergar son refritos sin sentido. Todo indica que ambos acontecimientos están conectados y que se retroalimentan en un endiablado bucle que acaba con el Cuerpo.

La dimensión física, como toda dimensión que completa un trinomio, funciona como garantía de profundidad. El Deseo tiende a ser individualista y dictatorial, pero cuerpo es un territorio democrático. El cuerpo nos delimita y nos unifica. Sin cuerpo se carece de perspectiva. Sin cuerpo no hay verificación posible de las fronteras comunes que comparten nuestras almas. Sin cuerpo no me puedo reconocer en el Otro. Todos los cuerpos conducidos a ciertas circunstancias conocen el hambre o la sed, la enfermedad o la escasez, conocen el dolor. Pero también se necesita del cuerpo para experimentar verdadero placer, disfrute, intensidad, o auténtico amor. Porque todas estas experiencias, sin profundidad, no se pueden denominar experiencias propiamente humanas.

Reina la ciencia y gobierna la tecnología. El Espíritu desaparece. La humanidad se desvitaliza.  Las relaciones se vuelven planas. El cuerpo se vuelve superfluo. Los individuos dejan de reconocerse. ¡Cuidado! porque sin dimensiones acabaremos todos confinados en un punto. La naturaleza de ese punto parece evidente. Se llama yo, así, en pequeño.

¿Recuperaremos la Conciencia para poder recuperar de nuevo el Cuerpo, nuestro territorio común?

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Saga islandesa

Año 2013.

En los últimos tiempos, o siglos, los habitantes de un modesto planeta situado en algún lugar del vasto Cosmos han ido sufriendo un progresivo enamoramiento de un lugar llamado Economía, tierra que se encuentra bajo el actual reinado del Libre Albedrío y de la Avaricia. Este apego irracional ha ido acompañado de la difusión simultánea de  lemas-consejo de lo más dispares, y se han mezclado proclamas del tipo: “consumir es vivir” o “¡cómo has podido despilfarrar de esta manera…!”

Creemos que esta confusión se puede rectificar a tiempo. Para ello, como introducción, proponemos la enseñanza de una sencilla y sabia Saga, al más puro estilo islandés, como la que relatamos a continuación. Y luego nos adentraremos en las particularidades de este alejado país que tan atípicamente está resolviendo los enormes retos de estos tiempos tan convulsos.

La Saga de Libertad y Responsabilidad: Cuenta la leyenda que Libertad, a la que le encantaba jugar, y Responsabilidad, hija de Empatía, eran inseparables. Se complementaban, se necesitaban, se amaban…Pero un fatídico día, un alma vacía y solitaria llamada Avaricia, fue incitada por su madre poco amante, Envidia, a realizar una misión imposible: robar el amor que Libertad tenía por Responsabilidad. La astucia de Avaricia encontró la solución: dividir el territorio y desterrar a Responsabilidad. Avaricia se quedó a vivir con Libertad en las tierras altas, conocidas como Economía, y tuvieron como descendencia al Progreso, mientras que Responsabilidad quedó relegada a los territorios pantanosos del país de la Culpa, donde creyó encontrar un sustituto de Libertad llamado Deber, que consumió toda su energía…

Moraleja: cuidado con la libertad que olvidando a la responsabilidad se deja engañar por la avaricia,  cuidado con la responsabilidad sin libertad, que juntándose con el deber, se hunde en el país de la culpa

Aquí comienza la historia de un pequeño rincón del planeta en cuestión, aislado por inmensos océanos. Una tierra lejana, intensa, un reducto donde se juntan cielo y tierra, o fuego y hielo. Sin duda, lugar de extremos:

Islandia, tierra prometida de Libertad total, sin más acompañantes. Un lugar donde sus habitantes decidieron explorar de manera radical lo que esa palabra significaba, sin restringirla a ningún aspecto particular. Empezaron su historia bajo unas condiciones extremas de dureza climática y  austeridad material. Y acabaron tonteando con la Avaricia, como todos los demás. Recientemente se han revelado contra su autoridad. No aceptan ser dirigidos sin más, y les ha picado el gusanillo de la responsabilidad. El péndulo se está moviendo. Hasta el momento es el único país que quebró y no ha ido a pique progresivo…

Proponemos algunas piezas para entender este misterioso puzzle.

Para empezar, unas nociones de historia: Los primeros que se animaron a pisar la lejana isla intocable, sin nombre y lista para albergar cualquier experimento humano, fueron los monjes irlandeses en el Siglo VIII. Parece ser que querían cristianizar la tierra antes de que almas humanas empezaran a moverse por aquí y por allá. Cristianizaron las rocas, los ríos, las montañas, y los seres elementales que, dotados de una energía salvaje y poderosa acorde con el lugar, formaban parte del vecindario. Consistía en algo así como una domesticación energética.

No dudamos de su esfuerzo y buen hacer, pero quizás su trabajo quedo algo inconcluso, a juzgar por la ferocidad de los elementos atmosféricos y geográficos aún existentes.

Después aparecieron por allí marinos vikingos noruegos. En el año 870 empezaron a colonizar el lugar. El nuevo territorio despoblado era el sitio perfecto para cualquier alma que vibrara con la idea de  “haz lo que te de la gana”, y lo que te permita el entorno, obviamente. Numerosos bosques bajos de abedules (hoy en día inexistentes), extensos pastizales, mucha lava y fuentes termales daban la bienvenida a los aguerridos vikingos.

Y se dijeron: ya que somos libres, nos extenderemos por ahí sin molestarnos demasiado, y no queremos ver por aquí a un rey ni en pintura. Y también sería bueno que sigamos el ejemplo de Noé y su arca, y vayamos trayendo ganado, ovejas, cabras, cerdos, gallinas y caballos en nuestros barcos vikingos. Con lo que se demuestra que en el fondo, más que vikingos, eran granjeros con piel de vikingo…

¡Ah, y traigamos también algo con lo que poder pescar!. Bueno, y que no se nos olviden las armas dijo alguno, que por mucho espacio que tengamos ya se sabe que conflictos los hay en todas partes. Y haciendo uso de su libertad, decidieron prohibir a las mujeres el uso de estos instrumentos de muerte y destrucción…

Se empezaron a desperdigar de forma exagerada por toda la isla, habitando lugares de lo más inhóspito e inverosímil. La pasión por experimentar la Libertad Total tiene estas cosas.

Debido a sus raíces escandinavas, y ya que parecía lo más apropiado a juzgar por el clima y el paisaje, continuaron adorando a Odín, dios de la sabiduría, la guerra y la muerte, y a Thor, dios del trueno…y a Freyr, señor de la lluvia y la fertilidad, y a Freyja, señora de la magia, la profecía, la riqueza. Si tenían un trozo de tierra, podían organizar sacrificios para ofrecérselos a los dioses en su área de influencia.

A pesar de estas prácticas tan paganas, su verdadera vocación seguía siendo la independencia, y en el año 930 decidieron organizarse en una asamblea común a la que llamaron Alzingi. No se daban cuenta de que su inclinación por mantenerse ingobernables les obligaba a negociar entre ellos, y esto derivaría en la creación del primer parlamento de la historia. Eligieron el área de Zingvellir, en la falla que separa la placa tectónica americana de la europea. Un lugar energéticamente poderoso y simbólicamente único. Establecieron leyes, resolvieron pugnas y se juzgó a los infractores.

Paralelamente a estos primeros experimentos democráticos, otros habitantes, más inclinados a explorar los límites de la fuerza bruta, se dedicaban a la batalla.  El vikingo con piel de vikingo, Erik el Rojo, se hizo famoso por su capacidad conquistadora, aunque lo que verdaderamente le impulsaba era el gusto por asesinar a sus semejantes. Este pasatiempo no era bien visto y le expulsaron. Y se estableció en Groenlandia. Movido por su antigua afición llamó al nuevo territorio “Greenland” o tierra verde, cuando en realidad se trataba del reino de los hielos…Lo que pretendía era hacer publicidad engañosa del lugar para atraer ingenuos turistas islandeses y seguir con sus fechorías.

El hijo de Erik, Leif Eriksson, que sí disfrutaba con el hecho de descubrir nuevos territorios,  lideró una expedición que le llevaría a ser el primero en llegar al continente americano, mucho antes que Cristobal Colón.

Mientras, en Islandia, la escasez de alimentos, la dura lucha por la supervivencia, y la continua presión del Rey de Noruega por arreglar todo ese desaguisado a cambio de que cambiaran de credo, llevó a sus habitantes a convertirse al cristianismo a principios del año 1000 d.C. Lo decidieron en plan democrático, y un día en la asamblea se aprobó la conversión general, aunque se reservaron el derecho de seguir adorando a sus dioses paganos en privado.

De esta manera llegaría el nuevo culto, con toda la parafernalia que lo rodeaba: su cultura y arte medieval, sus obispos, sus curas, sus monasterios, y sus escuelas para enseñar latín. Llegaron hasta los impuestos obligatorios para mantener el espíritu vivo.

La independencia y el poder de los antiguos jefes locales quedaron reducidos al ámbito mundano, que no era poco, y se concentró en algunas familias. Para mantener su prestigio, algunos decidieron construir pequeñas iglesias en sus granjas y contrataban a curas para oficiar los ritos. (Hoy en día se sigue conservando esta costumbre).

Y la presión del Rey de Noruega continuó haciendo mella en las conciencias de las cansadas almas islandesas, debido a las continuas pujas internas y la crudeza del lugar. Y en el Siglo XIII la moral cedió, y juraron obediencia al Rey. Es el final de la primera gran etapa independiente de los habitantes de Libertad Total.

Con el Rey al mando, creció la economía y el sector pesquero, pero mermó su independencia y comenzaron las importaciones de productos exteriores.

En el ámbito privado continuaban con sus creencias paganas, y las conservaban mediante la transmisión oral, que luego se animarían a pasarlas al papel generando sus famosas Sagas.

Esta nueva situación de dependencia y obediencia continuó, pero cambiaron un Rey por otro. En el S.XIV el Rey de Dinamarca conquista Noruega, y de paso, comienza a ser Rey de Islandia. Y con el paso de los siglos fuerza a la iglesia a su conversión al Luteranismo.

Con Rey danés y con credo protestante llegaron al siglo XIX. La economía se diversificaba e iba en aumento. Y comenzaron a recordar su viejo anhelo libertario. Volvían a despertar de un largo sueño, y manos a la obra comenzaron a desarrollar una identidad nacional propia por medio de una cultura lo más islandesa posible. El paisaje se convirtió en patrimonio nacional y descubrieron que su alto potencial romántico podía ser expresado en el mundo literario. Llegaron al siglo XX, y la mecanización revolucionó la economía. Este fue el empujón final que necesitaron para su completo despertar, y en 1944 lograron ser declarada nación independiente, bajo el nombre de Moderna República de Islandia.

Decidieron que era hora de explorar la libertad en territorio urbano, y un 90% de la población emigró a las ciudades. Y entonces sí, las mujeres, que llevaban allí más de diez siglos como todos los demás, fueron aceptadas en el juego de la Libertad. Fueron muy hábiles y rápidas en este nuevo juego, llegando a alcanzar en 2009 el mando del país: Jóhanna Sigurdardottir era nombrada Primer Ministro, convirtiéndose en la primera mujer abiertamente lesbiana y casada con otra mujer bajo una ley que ella misma había ayudado a promover.

La defensa nacional y la policía, siempre han sido cuestiones controvertidas entre la población. Si bien no tienen ejército propio, en 1949 Islandia se une a la OTAN, y cede su base de Keflavik a Estados Unidos, cuyos representantes permanecieron en la isla hasta 2006.

Ay la Libertad….ese gran anhelo humano…sería bueno tener siempre a mano la Saga introductoria para no hacernos líos….pero la cosa no funciona así. ¿Y si me da la gana de ser avaricioso?, ¿acaso no soy libre?, ¿por qué no probarlo?, ¿qué mejor sitio que Islandia?.

Y la avaricia le susurra al oído de Libertad: “sólo tu voluntad cuenta, atrévete a realizar mi sueño, el sueño del más…”y  el vientre de los islandeses se enciende al escucharlo entre los silbidos del viento que no cesa…              

En Islandia, a lo largo de los siglos, tanto volcán y tormenta de hielo ha ido empujando a sus habitantes a sostenerse sobre el único punto que encuentran inamovible, su propio vientre. Son seres de voluntad pura, puro fuego naciendo de sus entrañas. No pienses demasiado, se dicen, para qué sirven las ideas abstractas…se las lleva el viento. No te amedrentes sintiendo afirman, la queja te debilitará frente a los demás… ¡Actúa!, que mañana la tormenta o el volcán pueden derretir tus intenciones, ¡actúa!, que así protegerás tu preciada independencia, conserva intacta tu capacidad de reacción y mantente siempre predispuesto a los cambios, lo que puedas cambiar, ¡hazlo!, y lo que no, acéptalo.

Pura voluntad, esta vez al servicio del progreso material rápido. En tres generaciones pasan de la pobreza a ser el país con más alto nivel de vida, y en el año 2007 es declarada “La sociedad más feliz del mundo”. El agua pura que brota de la tierra les sirve para calentar hogares y llenar piscinas al aire libre, alcanzan la esperanza de vida más alta del mundo, carecen de ejército y disponen de energía no contaminante, su renta per cápita se dispara, y comienzan a consumir compulsivamente, a endeudarse ferozmente, a deteriorar su entorno, a no parar de trabajar, a aficionarse a los tranquilizantes…

Y entonces Libertad se da cuenta de que ya no es libre, y su grito desesperado inunda el cielo de humo durante semanas. Ya lo predijeron Nostradamus y otros profetas cuando avisaron de que una gran erupción volcánica en Islandia marcaría el comienzo de una nueva era, en la cual la isla serviría como guía…

Recapitulemos: a finales de septiembre del 2008 los tres bancos más importantes de Islandia, Íslandsbanki, Landsbanki y Kaupthing, se encuentran al borde de la bancarrota. Habían sido calificados con triple A por las empresas de calificación norteamericanas. Pero la crisis financiera internacional originada en EEUU a través de las llamadas hipotecas basura, provoca una reacción en cadena succionando rápidamente la gasolina del sistema: su liquidez. Rescatar a los bancos supone diez veces el PIB del país, misión imposible, ante lo cual se declara la QUIEBRA  ordenada de los bancos. El primer ministro, Geir Haarde, aparece en los medios explicando la situación y concluyendo con la frase: “Que Dios bendiga a Islandia”. Y el país queda sumido en un gran silencio, y sólo el susurro de Avaricia parece oírse en la lejanía: “más, mas, mas,…”

Aunque en un primer momento se consideró la posibilidad de un rescate bancario total, la magnitud del colapso no lo hace posible. La falta de apoyo internacional no deja otra alternativa que declarar la BANCARROTA.  Los actuales consejeros del país de Economía advierten del caos que se puede producir en caso de no rescatar a los bancos. Pero no hay otra opción, y los islandeses deciden atreverse a ir en sentido contrario y enfrentarse a la furia de Avaricia…Están empezando a desobedecer.

Mientras, el interior de la tierra ha comenzado a hervir, preparándose para el estallido posterior de sus entrañas de fuego por boca del Eyjafyafallajökull. Los pies islandeses se calientan y transmiten su impulso hasta sus vientres, sobrepasándolos y llenando también sus corazones y sus mentes. ¿Qué es la voluntad? se preguntan, ¿hacia dónde camina?, ¿hemos de esperar que la corriente corra a favor? o ¿acaso la voluntad es, y ha sido siempre, una fuerza capaz de nadar a contracorriente? ¿Qué quiere nuestro corazón?, ¿Qué nos dice nuestra conciencia?, ¿Por qué funciona de manera independiente lo que hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos?, ¿No es acaso nuestro anhelo profundo una fuerza que nos impulsa hacia el infinito, a superar la escala de nuestras propias vidas?

Y da comienzo la revolución ciudadana.

El primer síntoma es la llamada Revolución de las Cacerolas, el otoño-invierno del 2008-2009. Comienza con protestas esporádicas y acaba con miles de personas delante del Parlamento haciendo ruido con cacerolas y encendiendo hogueras. Son protestas pacíficas y llenas de intensidad bajo el lema: Gobierno incompetente e ilegítimo. Y el Gobierno se defiende culpando a los bancos y élites financieras, a fuerzas externas e incontrolables. Pero la nación ha tenido un momento de claridad intelectual. Dejan de creer en las autoridades y comienzan a creer en sí mismos.

El despertar de sus conciencias provoca reuniones cívicas. Se invita a la clase política y a gente reconocida del mundo de la cultura a que participen en un diálogo conjunto con ciudadanos anónimos. Acaban siendo retransmitidas por televisión. Y se pone de manifiesto la hipocresía y los discursos vacíos de la clase política, que llega a increpar a los participantes con frases como: ¿Pero quiénes os creéis que sois? Vosotros no sois la nación. La presión ciudadana desencadena la dimisión del gobierno y de su primer ministro a finales de enero del 2009. Se anuncian elecciones para abril.

El nuevo gobierno organiza un foro nacional para escuchar a los islandeses: 1250 personas se escogen al azar para participar en él (supone un 5% de la población total de la nación). Redactan un documento que servirá de base para la creación de una nueva Constitución que refleje la nueva Islandia, y donde queden representados todos los grupos sociales y geográficos (la última constitución tiene un origen bien distinto, proviene de las altas instancias del país, de una carta otorgada por el rey de Dinamarca en 1874). Las conclusiones del foro obtienen buenos resultados a nivel teórico: resaltan la importancia de los valores y la ética, pretenden reformar la democracia dividiendo el poder, incluyen la participación de la población en decisiones de importancia nacional, garantizan la protección de la naturaleza y los recursos naturales (que deben ser de propiedad pública para el beneficio de las generaciones futuras). Este documento servirá como base para la redacción de la nueva y actual Constitución.

Y una nueva revolución un año después, en el 2010, moviliza a los islandeses. Es llamada la Revolución de las Bengalas. Es enero y la noche reina incluso de día. Miles de bengalas rojas inundan el cielo. Es un silencioso grito al mundo expresando que su futuro está en peligro. Cuando los bancos quiebran, ciudadanos de Reino Unido y Países Bajos no pueden acceder a sus ahorros, que habían sido depositados en uno de los bancos más importantes del país. La ley de emergencia islandesa tras la quiebra establece un rescate selectivo de los bancos. Se distingue entre: los productos bancarios y financieros en manos de inversores profesionales, y los depósitos de no profesionales (es decir, el ahorro de los ciudadanos) tanto islandeses como no islandeses. Primero se dará prioridad absoluta al rescate de los depósitos de los ciudadanos islandeses (ante el temor de una fuga de capitales), y los no residentes en Islandia tendrán que esperar. Son los inversores profesionales, en su mayoría extranjeros, los que soportan las pérdidas. Y como respuesta, Gran Bretaña y Países Bajos, avalados por el FMI y la UE, reclaman a Islandia proceder a la devolución de una cuantía mínima (20.000 euros por persona y entidad), y exigen que la deuda tenga carácter de deuda soberana, reclamando a su vez un contrato de cesión, por parte del Estado islandés, de soberanía legislativa, ejecutiva y judicial con respecto a todo lo relacionado con la deuda. Exigen las máximas garantías que un estado puede otorgar: Islandia debe responder a la deuda con sus bienes públicos presentes y futuros renunciando a su inmunidad como Estado soberano e independiente.

En el reino de Avaricia, se expulsó a la Responsabilidad. Pero hay momentos, cuando los acuíferos ideológicos del reino se han quedado secos y se muestran ineficaces, en los que se vuelve a apelar a esa vieja amiga desterrada. Y se vuelven a poner de moda las  reflexiones morales, intentando ponerlas al servicio de la reina que una vez las desterró.

Pero los islandeses no se lo tragan sin más. Y se hacen preguntas: ¿ha de garantizarse como deuda soberana de un país la deuda privada de un banco? La legislación europea obliga a que los bancos dispongan de un sistema que garantice la devolución de los depósitos pero, ¿y si quiebra?, ¿es el Estado y los fondos públicos la forma de recapitalizarlo?, ¿existe una obligación ética para una nación de crear y aportar riqueza real para cubrir una deuda de valor ficticio que los bancos crearon captando depósitos en el extranjero?, ¿por qué rescatar a los bancos con fondos públicos y no a las familias y pequeñas empresas directamente?, ¿es ético privatizar los beneficios y socializar las pérdidas?.

Salen a la calle y exigen un referéndum nacional para decidir cómo se devuelve la deuda a los afectados: o es el estado a través de la deuda soberana, o es el propio banco con sus activos. Si no se firma la reconversión de la deuda privada en soberana, Islandia podrá ser aislada internacionalmente convirtiéndose en una Cuba del Norte. Su imagen internacional podría quedar dañada. En cambio, si Islandia firma se convierte en Haití, no en Cuba. Los ciudadanos se convertirían en esclavos de sus deudas durante generaciones. Los jóvenes más capacitados emigrarán y se quedarán los más dependientes y frágiles. ¿Os suena? Finalmente se realizan dos referéndum para estar seguros del resultado. La gente vota, y en ambos casos la gente dice NO, no a la reconversión de una deuda privada en una deuda pública. Dos años más tarde, el tribunal internacional de la Haya les dará la razón. (Mientras tanto, se ha ido devolviendo poco a poco el dinero a los ciudadanos extranjeros, alcanzando en el año 2012 un 50% de la suma total de lo que se debía).

La situación del país, después de la aplicación de la ley de emergencia islandesa, queda afectada a su vez por las siguientes decisiones: el FMI interviene con un préstamo de 2,1 billones de dólares estabilizando la corona, que a pesar de todo se devalúa en un 50 %. La devaluación evita ajustar los salarios selectivamente, y provoca una disminución de la capacidad adquisitiva de todo el país. Se realiza un control estricto de capitales que impide sacar fondos y se prohíbe la compra de divisas. De esta forma el dinero circula en el interior de la isla promoviendo la economía interna, aunque esta opción evita la entrada de dinero mediante la inversión extranjera.  La inflación se dispara y el paro alcanza el 10%… Los inversores profesionales privados (sobre todo alemanes) soportan gran parte de las pérdidas y los fondos públicos se utilizan para rescatar los depósitos de los residentes en Islandia. Pero la deuda de los hogares y empresas aumenta, ya que es una deuda que depende de la inflación (de este modo la crisis del sistema financiero alcanza a los particulares y muchos de los ciudadanos pierden sus ahorros). Y una reforma fiscal aumenta los impuestos en un 30%, afectando sobre todo a las rentas altas, decisión que posibilita garantizar, al menos,  el estado del bienestar.

Tras estas decisiones tan controvertidas, la prima de riesgo desciende desde 1000 puntos en el año 2008, hasta 200 puntos en el año 2011. El león no es tan fiero como lo pintan, al fin y al cabo.

Y además de mostrar su disconformidad con lo sucedido públicamente, los islandeses deciden investigar las causas. El Parlamento crea una comisión de investigación que saca las siguientes conclusiones:

1ª El sistema financiero es demasiado grande en relación al tamaño del país y su economía real. Lo cual, contradice nuevamente la ley silenciosa sobre la que se apoyan las reglas del juego: “Cuanto más, mejor”. Cuando el sistema financiero es nueve o diez veces mayor que el PIB de un país, los roles en el juego del poder se invierten. El poder político queda supeditado a la voluntad del poder financiero. Cuando se pide un préstamo de bajas proporciones y bajo riesgo, el sujeto que presta se encuentra en situación de establecer las condiciones en caso de impago. Cuando el importe prestado es muy elevado, la situación se invierte, y en caso de impago, es el deudor el que puede fijar dichas condiciones. (Los bancos han crecido de tal manera, y deben responder a tales sumas de capital con una liquidez de la que carecen, que por miedo a que no lo hagan, el poder político se somete a los mandatos del poder financiero).

El gobierno tiene responsabilidad en el desarrollo de la crisis.  Debido a que no actuó, ni investigó los indicios serios de colapso, se crea un tribunal especial que condena por negligencia y mala gestión gubernamental al primer ministro, y a los ministros de finanzas y negocios, y los gobernadores del banco central. Sabían, o deberían haber sabido, que tenían que responder de alguna manera a la información recibida sobre la inestabilidad económica y del sistema financiero.  

Alguna voz especialmente lúcida se alza entre los ciudadanos, y afirma que el presidente no es el único responsable de los sufrimientos de las personas que viven en el actual territorio de Economía. Es su estructura misma, sus valores y su definición de justicia los que deben asumir la responsabilidad. (A pesar de ello, 40 individuos son señalados como principales responsables del hundimiento del sistema y algunos directivos bancarios son llevados a la cárcel)

El capital de reserva que la legislación obliga a tener a los bancos en caso de impagos, ha de estar disponible. En Islandia, el capital de reserva había sido invertido en sus propias acciones. Esto significa que las reservas, que es la mínima medida de seguridad del sistema, había sido también puesta al servicio del riesgo.

El informe se pone a la venta y se convierte en un best seller. Y se dan cuenta de la resistencia psicológica natural existente entre la población a reconocer la criminalidad económica. Este tipo de violencia resulta menos repulsiva que la violencia física, aunque sus consecuencias sociales puedan ser mucho más devastadoras Y para dejarlo claro, una destacada periodista islandesa, Íris Erlingsdóttir, pone en palabras lo que muchos intuyen:

El sistema utilizado por la casta gobernante de Islandia para blanquear las ganancias conseguidas es fácil de describir: los miembros de la clase financiera crearon una multitud vertiginosa de entidades de responsabilidad limitada que obtuvieron préstamos enormes de los bancos controlados por sus propietarios, supuestamente basados en sólidos planes de negocio. Los propietarios se pagan altos salarios, bonos y dividendos injustificados. Cuando la justificación de buenos planes de negocio se esfumaba, se canalizaban los activos restantes de esas empresas hacia otras empresas ficticias de nueva creación, se declaraban las empresas originales en quiebra y se convencía a los bancos (operados por sus conspiradores) para cancelar las garantías personales y los avales de seguridad sobre los bienes adquiridos por las empresas originales. Resultado: los ricos se enriquecieron todavía más, los bancos perdieron sus inversiones y el Gobierno (es decir, el resto de nosotros) se quedó con la factura final.

Ahora, así es como funciona para los ciudadanos de a pie: después de obtener un préstamo o hipoteca de ochenta millones de coronas par una residencia cara comprada en el periodo de la burbuja inmobiliaria, el deudor pierde su trabajo. A pesar de sus súplicas desesperadas, el banco ejecuta la hipoteca sobre la propiedad, la casa se vende por una fracción de la cantidad prestada y el banco obtiene una sentencia judicial ejecutiva contra el deudor. Incluso si éste se declara en quiebra, sigue siendo personalmente responsable de la deuda restante hasta el final de sus días. Por lo tanto, aunque pierda el trabajo, la residencia, en un juicio en el que no puede pagar los gastos de defensa, el banco será capaz de mantener la sentencia condenatoria en sus libros de contabilidad como un activo. Su único método para escapar de una vida de servidumbre es un billete para abandonar Islandia, con lo que se pierde todo lo que ha invertido la sociedad en esta persona (educación, salud, etc…).

Simple y llanamente, no es posible para la mayoría de nosotros explotar este sistema. No tenemos abogados para redactar y presentar los documentos, auditores contables para navegar por los reglamentos o banqueros dispuestos a darnos préstamos sin garantía. No tenemos amigos en el nivel de la toma de decisiones que valorarían nuestro bienestar por encima de sus obligaciones y las instrucciones de sus superiores, para cancelar nuestras pérdidas sin tratar de obtener de nosotros unas libras de carne.

Esto no es un fracaso de las leyes. No es que las leyes sean mal interpretadas por los tribunales o los organismos reguladores. Éste es precisamente el objetivo del funcionamiento de las leyes promulgadas por nuestros representantes.

Todo esto es, sin embargo, la negación de la justicia.

Una mirada externa, con un ojo puesto en el desarrollo del crash islandés y la Saga en mano, podría hacer un balance de lo ocurrido de la siguiente manera:

Cuando quiebra Leman Brothers en 2008 debido a la venta de hipotecas basura, afecta en un sistema financiero global a los bancos europeos, que no pueden responder a sus obligaciones porque se han quedado sin liquidez. Manejan unas cifras de dinero en el ordenador, mucho mayores de los activos que poseen en realidad.

Surge una pregunta importante: ¿de dónde proviene el dinero? Los bancos, es decir, el sistema privado, tiene el privilegio de poder crear dinero. Antes ese poder estaba en manos del Estado. Pero ahora les está permitido a ciertos individuos aumentar las cifras de lo que su bancos en realidad poseen simplemente aumentando los ceros en el ordenador. Les está permitida  la creación de dinero, utilizando como garantía del préstamo los ahorros que reciben de los ciudadanos. Este dinero inventado, es prestado y se cobra intereses por su préstamo.  Y cuanto más prestan, más ganan. Cada cantidad prestada corresponde a una deuda generada. Y las deudas aumentan exponencialmente a medida que no se devuelven, porque se hacen bajo un interés compuesto, que tiene un crecimiento exponencial.  La economía real no puede crecer a la misma velocidad que lo hacen los intereses, por lo que nunca se produce lo suficiente para poder devolver el dinero inicial que se prestó (del cual, una parte importante es ficticio). Es decir, no es posible devolver la deuda, que crece indefinidamente.

Si transformamos este planteamiento en una representación gráfica, obtenemos una pirámide, a modo de gran Castell catalán, el cual tiene un vértice donde se encuentra una minoría que posee un capital que va prestando y obtiene ganancias que aumentan indefinidamente. La base es una gran masa de población que trabaja para devolver el dinero que le prestan, y que asume la responsabilidad completa en caso de posibles pérdidas en el sistema. Este gran Castell funciona como una máquina que succiona la energía de abajo hacia arriba, agotando cíclicamente el flujo ascendente, a lo cual se le llama crisis. A mayor altura, mayor “libertad”, menor riesgo y mayor ganancia, y a menor altura mayor “responsabilidad”, mayor esfuerzo y más pérdidas. Los que se encuentran tanto en la parte más alta como en la más baja de la pirámide tienen conciencia de la estructura a la que pertenecen. Son los que se encuentran en la zona media los que más dificultad presentan a la hora de visualizar el conjunto. Piensan que vivimos en un mundo igualitario, en el que todos soportamos cargas y disfrutamos de libertad por igual. A esto lo llaman igualdad de oportunidades, y a los beneficios obtenidos los denominan fruto del esfuerzo realizado.

A medida que asciendes escalones, liberas el peso que soportas y tu cabeza pierde presión. Y una cabeza sin presión es capaz de advertir el peligro que corre en caso de un movimiento horizontal de los seres sobre los cuales descansa su estilo de vida. Y para evitar dicho movimiento, embota sus cabezas mediante un poder oculto llamado ideología, que lleva el mensaje interno de que el único cambio posible es el que pueden lograr escalando puestos en la pirámide, que traerá como consecuencia un aumento de su libertad. Y bajo esta idea hemos crecido y vivido, pensando que ese es el único movimiento que podemos realizar, sin ni siquiera imaginar que la libertad ya la poseemos, y que es indisociable de la responsabilidad, y que la podemos utilizar para mover nuestros pies saliéndonos del engranaje.

Permanecemos inmóviles pensando que los cambios vienen promovidos desde las alturas. No vemos el dibujo completo de la estructura en la que vivimos. No nos damos cuenta del poder que poseemos para mover nuestros pies. Y ese nuevo movimiento es en lo que consiste el último gran experimento islandés, en el que se reorienta el reparto de responsabilidad moral del conjunto. Un movimiento que pretende caminar alejándose de lo conocido. A esto lo llaman igualdad de oportunidades, y a los beneficios obtenidos los denominan fruto del esfuerzo realizado. A medida que asciendes escalones, liberas el peso que soportas y tu cabeza pierde presión. Y una cabeza sin presión es capaz de advertir el peligro que corre en caso de un movimiento horizontal de los seres sobre los cuales descansa su estilo de vida. Y para evitar dicho movimiento, embota sus cabezas mediante un poder oculto llamado ideología, que lleva el mensaje interno de que el único cambio posible es el que pueden lograr escalando puestos en la pirámide, que traerá como consecuencia un aumento de su libertad. Y bajo esta idea hemos crecido y vivido, pensando que ese es el único movimiento que podemos realizar, sin ni siquiera imaginar que la libertad ya la poseemos, y que es indisociable de la responsabilidad, y que la podemos utilizar para mover nuestros pies saliéndonos del engranaje. Permanecemos inmóviles pensando que los cambios vienen promovidos desde las alturas. No vemos el dibujo completo de la estructura en la que vivimos. No nos damos cuenta del poder que poseemos para mover nuestros pies. Y ese nuevo movimiento es en lo que consiste el último gran experimento islandés, en el que se reorienta el reparto de responsabilidad moral del conjunto. Un movimiento que pretende caminar alejándose de lo conocido.

Epílogo Dice Pascal que nos envían señales, MILAGROS. Son actos imposibles a priori, que vienen inspirados desde el FUTURO.  Pero los milagros sólo se presentan como tales para aquellos que los buscan y saben reconocerlos. No hay milagros reconocibles para cualquiera. Un escéptico siempre podrá decir “esto ha ocurrido por accidente, ha sido consecuencia del azar”. Sólo el creyente, el que tiene fe en los milagros, es el que puede identificarlos. Bajo una teoría social objetiva no se puede acceder a esta verdad. La fría racionalidad no es capaz de ver. Sólo es capaz de hacerlo quien tiene una posición de compromiso, compromiso que pertenece a la subjetividad…

Islandia cotidiana

Estoy escribiendo desde un nuevo sitio que he encontrado en el anodino pueblo compuesto de una sola calle principal, que es la propia carretera nacional que lo atraviesa, llamado Selfoss (la población más grande en 40 km a la redonda de donde vivo)…Es una librería de segunda mano-cafetería, compuesta de libros y muebles antiguos, pequeñita, y atendida por una maravillosa mujer joven con la que llevo hablando un rato. Es compositora de música, como casi todo el mundo en este país. El ambiente que se respira en el lugar se escapa de la polaridad en la que vive inmersa la isla: con un ancla en el medievo profundo, en la tierra, con su vida rural y estructura familiar habitando en granjas aisladas; y de otro lado, la modernidad extrema y extraña de la población islandesa, que parece provenir del futuro, como si tuvieran conexión directa con la enorme presencia del cielo y el cosmos, muy posiblemente debido a las auroras boreales que aparecen de vez en cuando…

Desde que estoy aquí, una sensación subterránea me acompaña allí donde voy. Es difícil de describir, y no es precisamente agradable, aunque tampoco la reconozco como perjudicial…Se encuentra bajo la superficie, y la supericie está compuesta de situaciones, personas, paisajes, ritmos, sonidos, colores desconocidos. Moverse a través de los quehaceres diarios ha dejado de resultar automático, precisamente por tratarse de una cotidianidad nada cotidiana.

Vivo en medio de ningún lugar, con pequeñas agrupaciones desperdigadas de vecinos unidos por lazos familiares que nunca superan las tres o cuatro casas juntas. Y entre ellas: kilómetros de tierra virgen de aspecto lunar. En este contexto estoy aprendiendo a leer el entorno con códigos nuevos: después de la montaña que queda a la derecha, al lado del serpenteante río color mercurio, tras la llanura amarillenta, al fondo, más allá del volcán nevado, donde quedan los caballos salvajes,…Es vital aprender a leer el territorio, fijarse en el horizonte, en los límites orográficos. Este lugar carece prácticamente de señales que indiquen el camino de llegada a casa…

Y en mi casa convivo con unos compañeros peculiares. Aunque les han puesto de título “discapacitados”, cuando empiezas a leer la letra pequeña, la cosa se va pareciendo más a “incapacitados” para adaptarse a los códigos establecidos, lo que coloquialmente llamaríamos “friquis”. Son genuinos a más no poder. Tienen personalidades excesivas, lo cual no va en contra de una gran calidez en el trato. Esta mezcla da como resultado una relación verdadera. Y es muy satisfactorio, es como pisar tierra firme.

Verdadera. Ante dicha declaración tengo que parar y recuperar el hilo de lo que intentaba transmitir al principio. Verdadera es la palabra que describe la corriente que fluye bajo la superficie de Islandia. Verdadero signfica intenso, directo, sin adulterar, inmenso, bello…La belleza lo impregna todo, de alguna manera se cuela dentro y te rompe los límites, te inquieta, te amplía hasta el horizonte que rodea este vacío lunar. Aquí la belleza no se comporta de manera amable, es como un incómodo impulso de expansión, de conexión, de fuerza primigenia. No exagero.

¿Qué queda cuando quitas todos los elementos de civilización que nos rodean, dejas la tierra virgen, y vuelves a ver el cielo por la noche, y sientes que la naturaleza manda de nuevo? Lo que al principio se lee como un gran vacío, se va percibiendo poco a poco como lo que es: una inmesa presencia palpable y misteriosa… Ahí queda eso, ni exagero, ni me lo invento…

Algunas piezas sueltas del puzzle islandés

Monitora de natación islandesa.  Mujer con botas de montaña, abrigo de plumas, pantalones de nieve, doble gorro y, eso si, silbato colgando del cuello. Las piscinas son exteriores. Hay una en cada población. Aprovechan el agua caliente que brota del interior de la tierra aquí y allá. Es normal hacerte unos largos con copos de  nieve sobrevolando tu cabeza. Y cuando terminas, un ratito en una de las bañeras de agua a 40º que rodea la piscina, como las antiguas termas romanas pero en versión ártica.

La casa del presidente. El jefe de gobierno vive en una casa como las demás. Nada de residencias oficiales ni edificios institucionales. No cambia de casa al ocupar el cargo. Dicen que es un lugar siempre abierto  para recibir a gente. Si quieres irte a tomar un café con él y comentarle tus impresiones sobre el país, él te recibirá atentamente.

Discapacitados y artistas. Ambos colectivos reciben dinero del estado. Los primeros son numerosos en la isla. Parece ser que la histórica falta de renovación de la población ha producido un alto número de ellos. A partir de los 18 años la familia deja de ser la responsable de su cuidado, y la sociedad se hace cargo dando dinero para que puedan vivir de manera autónoma, aunque elijan hacerlo en comunidad. Los artistas reciben altas suvenciones para mantener su trabajo en activo. No  dan dinero a todos, ni lo hacen bajo cualquier condición, pero si demuestras implicación y calidad en tu producción, no dependes únicamente del mercado para seguir creando.

Arquitectura islandesa. Gran mayoría de casas metálicas prefabricadas, ninguna concesión estética superflua, ninguna intencionalidad específica en la construcción. La organización del espacio es puramente práctica. Sin embargo, los interiores son cálidos, bonitos, ligeros, sutiles…El espíritu se concentra en la levedad de las luces interiores que aligera la atmósfera.

Vikingos. Es lo que fueron cuando poblaron por primera vez esta isla y es lo que son. Me recuerdan a cierta aldea gala donde vivían un tal Axterix y Obelix. Luchadores, orgullosos, hospitalarios, disfrutones, directos, francos, impuntuales, viscerales, siempre independientes.

Independent people. Titulo en inglés del libro más conocido de la literatura islandesa, cuyo autor  es Halldór Laxness, único premio nobel de literatura nacido en Islandia.  Describe a unos individuos que hace más de un milenio decidieron, ayudados por una terquedad y una voluntad férreas, habitar una isla despoblada en una latitud pre-ártica. El precio a pagar : las condiciones  extremas de soledad, aislamiento y dureza climática. La recompensa: el orgullo de la independencia conseguida a pulso y el sueño de libertad hecho realidad, aunque fuera una libertad sólo compartida con los volcanes y el cielo estrellado. Este es el espíritu que recorre el alma islandesa, su independencia es innegociable.

Nacionalismo.  A primera vista podría parecer que los islandeses defienden Islandia bajo un profundo sentimiento nacionalista. Creo que mirando el asunto un poco más de cerca se puede llegar a intuir que la palabra Islandia no se corresponde con una identidad cultural, sino que es el nombre de un LUGAR.  La vinculación del islandés con Islandia, es la unión que se genera con la tierra. Isladia es espacio donde reina el invierno, los volcanes, los glaciares, las aguas termales, las auroras boreales. La identificación con un pasado cultural común no se extiende más allá de un idioma  o de cierta tradición en la producción de textiles de lana. La cultura tiene sus raíces en el futuro, se regenera todos los días, es un gran espacio en blanco que te permite empezar siempre de nuevo.  Aquí es obligatoria la creatividad.

Seres elementales. El contacto con realidades paralelas invisibles a una mirada poco atenta, es habitual en esta parte del planeta. Aunque les cueste reconocerlo en un primer momento, aquí la gente asegura tener relación con otro tipo de habitantes que viven en la naturaleza y no se dejan ver. Lo tienen en cuenta a la hora de hacer sus carreteras, y no dudarán en esquivar cuidadosamente lugares donde tienen su casa estos seres escondidos. Pueden ser trols, elfos,  o incluso humanos invisibles. Cuenta la leyenda, que Adán y Eva tuvieron catorce hijos. Eva atendía las tareas de la casa cuando Dios en persona decidió hacer una visita. Eva, muy atareada, comenzó a asear a sus pequeños, que tenían la cara sucia. No le dio tiempo a lavar a todos, sólo a siete de ellos, y la otra mitad, aún sucios, fueron escondidos para no molestar a la divinidad. Cuando apareció Dios, claramente se percató de lo que pasaba y le dijo a Eva que, si esos siete no eran dignos de ser presentados ante él, no serían dignos de ser presentados ante nadie. Desde entonces viven escondidos y nacen, crecen y se reproducen como los demás, pero en la sombra…

Política. Islandia es el país con el parlamento más antiguo del mundo. Se inició en el lugar que separa la placa tectónica europea de la americana. También es el único país europeo que se ha negado a pagar la deuda privada generada con los bancos, mayoritariamente holandeses y alemanes, con dinero público. Su presidente, ante el peso de tamaña decisión y las implicaciones futuras para su población, consideró que lo mejor sería preguntar a sus habitantes. La carga de una decisión tan grande no podía caer en una sola persona…La gente votó, y el resultado fue no. La gente volvió a votar, y el resultado volvió a ser no. Aún andan envueltos en negociaciones para establecer las condiciones que posibiliten la devolución del dinero. En los últimos dos años se ha producido un crecimiento de su economía, no parece que sigan el mismo camino de recesión del resto de Europa.

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